
No me digáis por qué pero me gustan los días lluviosos. El sonido de la lluvia es relajante, el olor a humedad me encanta... Son muchas cosas.
Ayer, por eso, igual iba más contento de lo habitual al trabajo (
todo lo contento que se puede ir un jueves por la mañana bien prontito, se sobreentiende, jejee). No es que lloviese con fuerza, pero sí lo justo para tener que abrir el paraguas si no quería llegar
chipiado al trabajo.
Son esos días cuando tienes que tener bien despiertos tus cinco sentidos, no bajar la guardia ni un segundo, estar atento en todo momento y, a esas horas, es todo un mérito, la verdad. Lo digo más que nada por la combinación de coche y charco que los peatones tenemos que sufrir en esos días. Mira que le pones todo el empeño del mundo evitando todos los riesgos posibles. Ves un charco, ves el coche y tienes dos opciones para no calarte (
la misma situación que cuando vas conduciendo y ves un semáforo en ámbar); esperas que el vehículo pase ... o te arriesgas y te hechas a correr como alma que lleva el diablo (
con el consiguiente riesgo de no haber calculado de forma correcta las distancias, jejeje). Este no fue mi caso, lo mío fue peor. Después de haber pasado todo lo difícil, y a unos escasos cien metros de la empresa, un coche que no vi venir... que apareció de la nada... (
como la presa que acecha a su presa) me duchó completamente (
el muy...).
Kela, tu empezaste bien el lunes pero yo ayer creo que te superé XDDDDDD.
Y es en este punto cuando me surge a mí la siguiente cuestión. Que el tío que te acaba de calar te pite después, mientras se aleja, mmmmmm, ¿es simple recochineo o es su forma de pedir disculpas?
Lugar A a la hora del café ...ha sido justo cuando iba yo a llegar... y viene un coche a toda pastilla y... (risas y más risas)
Lugar B a la hora del café
(risas y más risas) ...y veo a un pardillo andando con la que estaba cayendo y justo al pasar por su lado... (risas y más risas)